Arrepentirse significa renunciar al pecado y por la gracia de Dios llenar tu mente con cosas que lo honren

La palabra del Señor nos dice que el arrepentimiento de corazón es real y válido, «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra» 2 Crónicas 7:14. 

Arrepentirnos no es sólo pedir perdón y decir «no lo volveré a hacer», sino realmente apartarnos de todo aquello que nos llevó a pecar, a cometer esos errores que quizás dañaron a otras personas e incluso a tí mismo; arrepentirse es renunciar a eso malo que llenaba nuestra mente y abrir paso a la palabra del Señor, a su misericordia y su favor, abrir paso para que sea su dirección la que te guie en este nuevo camino de rendición.

La misericordia del Señor es tan grande que él es capaz de perdonarnos todos nuestros pecados, pero la palabra dice muy claramente que el arrepentimiento debe venir desde el corazón, ser sincero; y así, el Señor te dará una nueva oportunidad para hacer mejor las cosas. «El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia» Proverbios 28:13.