Capítulo 2 del LIBRO DE ENOC

Enoc tenía 365 años cuando Dios lo transfirió, esto porque había sido agradado a Dios, y lo estaban persiguiendo por eso. A pesar de su persecución a causa de su fe, siguió andando con el Dios verdadero. Entonces luego de su transferencia nadie lo volvió a ver, porque Dios lo tomó. Algunos eruditos dicen que Dios se lo llevó al cielo, y para otros no, pues el primero en ir al cielo fue Jesucristo.

Enoc le habla a nuestra generación del FIN DEL MUNDO

Sin embargo, otros estudiosos afirman que Enoc tuvo un sueño en el que es ascendido a los Cielos. En el Dios le asigna la tarea de dirigirse a los ángeles malos, quienes transmitieron un secreto a las mujeres y éstas lo han difundido, trayendo el mal a la Tierra. Al parecer esto tiene relación con el pasaje Biblia sobre el pecado original, en el que la manzana (y, por lo tanto, el secreto que se ha revelado a las mujeres) significa la sabiduría. También indica una postura de rechazo al matriarcado por parte de Enoc.

Cuando Enoc llega al cielo, lo recorre y lo ve como una mansión de la tempestad, de la luz y del trueno, además tiene una visión de los vientos, de siete montañas de piedras preciosas, de un abismo de fuego y de siete estrellas,  encadenadas a las extremidades del Cielo y de la Tierra, la mansión de las almas de los muertos antes del Juicio Final, el paraíso terrestre y el árbol de la ciencia, los confines de la tierra y las puertas por donde nacen los astros.

Primer capítulo del LIBRO de ENOC

Capítulo 2 del libro de Enoc: al cielo

Capítulo 2:1-2 Enoc hace referencia al cielo, lo que sucede allí, así como lo menciona la Biblia en el libro Hechos;

«Ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación». Hechos 17:25-26

  1. Observad todas las cosas que ocurren en el cielo, cómo las luminarias del cielo no cambian su ruta en las posiciones de sus luces y cómo todas nacen y se ponen ,
    ordenadas cada una según su estación y no desobedecen su orden. (Ac 17:26,25)
  2. Mirad la tierra y presta atención a sus obras, desde el principio hasta el fin, cómo ninguna obra de Dios sobre la tierra cambia, y todas son visibles para vosotros.

En el capítulo 2:1-3

Enoc habla de las señales de la tierra, las que indican que el Señor es el Supremo Dios y que da esas señales para advertir que el día del Señor está cerca. Así como lo menciona Mateo y Lucas en sus respectivos evangelios;

«Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!». Mateo 16:3

3. Ved las señales del verano y las señales del invierno, cómo la tierra entera se llena de agua y las nubes rocían la lluvia sobre ella.