¿Como Cristiano puedo perder mi SALVACIÓN?

En el momento que alguien se arrepiente y se convierte en un cristiano, también cambia su mente, obtiene una nueva.  La primera era sirviente a nuestras pasiones y deseos. Pero la nueva sirve a Dios y hace lo que sea agradable para Él. Aquí es donde comienza la salvación.

«… despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad». Efesios 4:22-24 

Aquí el Apóstol Pablo habla del viejo hombre que es nuestra antigua mente, y el nuevo hombre, es la nueva mente. Por otro lado Pablo también nos dice que nuestro viejo hombre es crucificado juntamente con Jesús. Como Cristiano es muy importante ser consciente de ello. La salvación no es solo recibir el perdón por nuestros pecados, pues Jesús murió en la cruz por nosotros. También significa que nuestro viejo hombre debe ser crucificado juntamente con Él. De esa manera es posible que nosotros andemos en vida nueva.

La Biblia nos invita a ser como Jesús y no ser enemigos de la cruz. Jesús habla de enemigos de la cruz, pero estos no eran enemigos de la cruz mientras recibían el perdón de sus pecados, por medio del sacrificio de Jesús, pero si eran enemigos de la cruz cuando les tocaba crucificar el viejo hombre con Cristo. Quizás ellos se habían arrepentido una vez y recibieron una nueva mente, pero igual regresaron a su mente vieja y amaron el mundo otra vez.

«Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal». Filipenses 3:17-19 

La Biblia también nos habla acerca de las cosas que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. La fuerza se encuentra en la cruz, porque la cruz es la fuerza de Dios para salvación. La cruz es la que mantiene nuestro viejo hombre crucificado, y gracias a eso podemos crecer y progresar en nuestra vida nueva, en las virtudes de Cristo. Pero si solo cubrimos la antigua mente, la que ama el mundo y sus deseos, de esa manera estaremos haciendo lo detestable ante los ojos de Dios. Jesús siempre luchó en contra de esta hipocresía.

¿Cómo reconozco si estoy en una fe verdadera y salvadora?

Entonces podemos entender que si alguien regresa a su antigua forma de ser, su antigua mente, ama el mundo y satisface sus deseos, por ende pierde su salvación. Ese tipo de mente no cuadra en el reino de Dios. Pero si estas realmente arrepentido y te conviertes a Dios, puedes recuperar tu salvación, a pesar de eso, se ha perdido tiempo precioso en que las virtudes podrían haber crecido y desarrollado. Por eso es de suma importancia que nos mantengamos firmes y establecidos en la nueva mente.

«Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias». Colosenses 2:6-7