¿Cómo detengo a Satanás para que no me separe de Dios?

El principal plan de Satanás es separarnos de Dios, y ese plan lo consigue cuando logra que amemos al mundo. Por eso a Satanás lo llaman el dios de este mundo. Su accionar es nublar el entendimiento de los incrédulos con las cosas de este mundo y de esa forma logra que no reciban el destello de la luz del evangelio, de la gloria de Cristo. Y para que no te separe de Dios, aquí la Biblia te explica un poco;

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. 1 Juan 2:15

Para detener a Satanás y no te separe de Dios hay que empezar por no amar las cosas de este mundo. El desespero por las cosas de este mundo te pueden parecer piadosas y ser explicados con muchos pensamientos razonables. Y Satanás tiene la gran habilidad para explicar por qué es necesario esto o aquello y lo mucho que absolutamente uno necesita en esta vida. De esta forma, provoca que la mente y el tiempo de uno están ocupados, y poco a poco se va alejando más y más de Dios. Así es como muchos de los que una vez sirvieron a Dios fervientemente han caído.

Quizás no tengas la intención de alejarte de Dios, de volverte torpe y tibio, pero los afanes de esta vida y estar interesado en este mundo te han llevado a este punto. En algunos casos lo que queremos es ganar más dinero para así poder dar más a causa de agradar a Dios. Pero debido a eso descuidaste tu comunicación con Dios a través de la oración, y olvidaste también buscar las cosas de arriba. Así trabaja el dios de este mundo y aleja a muchos de el Dios verdadero y eterno.

Entonces aquí encontramos otra manera de detener a Satanás para que no nos separe de Dios; buscar las cosas de arriba. No puedes unir las cosas de arriba con las de la tierra. Tampoco de ninguna manera puedes servir a Dios y a las riquezas a la vez. Si buscas ambas, estas arando el camino para apartarte de Dios.

A esto es lo que llama la Biblia ser tibio y pusilánime, y por esa misma razón Jesús te vomitará de Su boca.

«Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca». Apocalipsis 3:15-16

A estos los podemos definir como enemigos de la cruz de Cristo, pues tienen como su dios y su deseo está en las cosas terrenales. El fin de ellos será perdición. Esto significa entonces que nuestra vida está en juego. El hecho de que puedas justificarte ante la gente no es suficiente; pero cada uno sabe en su corazón si ama al mundo o a las cosas del mundo.

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Entonces lo importante es que vivas frente al rostro de Dios para que no seas atrapado y engañado por el espíritu de este mundo. La Biblia nos dice que nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

«El fin de ellos será la perdición. Su dios es el vientre, su gloria es aquello que debería avergonzarlos, y sólo piensan en lo terrenal. Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo». Filipenses 3:19-20