¿Como vivo con Sabiduría y Amor en Cristo? Las palabras que aprendes

Diariamente usamos palabras de manera escrita, pensadas y las habladas, cualquiera de ellas revelan verdades sobre nosotros. Siempre que conversamos con una o varías personas, decidimos que palabras usar para bien o para mal. Lo que elijamos, será el destello de cómo vemos a la otra persona, a nosotros mismos y, lo más importante, a Dios. Al mismo tiempo, esas palabras elegidas, y las que no; todas hablan de nuestra identidad.

Por otro lado, Dios nos da la capacidad de escuchar, por algo nos creó con dos oídos y una boca. Al hablar, transmitimos información, pero ¿de donde sacamos esa información? de lo que recopilamos cuando escuchamos. Escuchar nos permite recibir información del mundo más allá de nosotros mismos, además adquirimos conocimientos, disfrutamos de la música y nos escuchamos unos a otros. De esa manera procede nuestra relación con Dios, escuchamos Su Palabra y la transmitimos.

Sin embargo, hoy muchas personas que hablan con menosprecio, calumnias y lo peor, todo eso se lo dicen a otros. Y eso es producto de no escuchar. Las palabras tienen poder. Así lo aclara la Biblia;

«Las palabras agradables son un panal de miel: dulces al gusto y salud para el cuerpo». Proverbios 16:24

«Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca». Colosenses 3:8

Aquí la Biblia nos enseña que debemos apartar las palabras que reprendan a otros, esto quiebra las relaciones, la autoestima y nuestra capacidad de amar. Jesucristo nos dejó el mandamiento de amar, entonces cuando usamos mal las palabras le fallamos y no es lo correcto. Pero eso va más allá, nos volvemos imposibles de enseñar cuando preferimos hablar que escuchar.

Es por eso que Dios nos dejó la sabiduría y el amor, por lo que; como buenos Cristianos debemos esforzarnos por tener al escuchar y hablar todos los días. La sabiduría nos educa la manera correcta de vivir. Y por su parte el amor nos ayuda a preocuparnos por cómo vivimos. Solo cuando perfeccionemos los dos podremos superar nuestro problema de comunicación moderno.

 Palabras de Sabiduría

Es como cuando vamos a la escuela, lo más correcto es salir con conocimientos. Cuando como Cristianos vamos a la iglesia, de igual manera, deberíamos salir con sabiduría. Pero no para ir por el mundo dándonos de sabios, como ya conocemos la verdad, nos sentimos que ya sabemos lo bueno y lo malo, para que más podemos usar la Palabra de Dios; decimos. Lo más correcto es seguir estudiando, seguir leyendo la Biblia, de esa manera siempre estamos en constante conexión con Dios adquiriendo sabiduría y pronunciando palabras que edifiquen nuestra vida.

En los momentos que estamos hablando con otras personas, nuestra postura influirá en nuestro discurso. Lo esencial sería actuar siempre como estudiantes, no como maestros. Pues los estudiantes suman ideas, y a la vez también hacen preguntas para entender mejor. Eso nos indica que los estudiantes hablan y escuchan. Y eso que aprenden lo pueden enseñar. De igual manera es cuando oramos a Dios, escucharlo nos permitirá aprender y crecer de manera que no podemos por nuestra cuenta. Igual pasa cuando escuchamos a los demás.

«El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción «. Proverbios 1: 7

“Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, que la pida a Dios, que da a todos con generosidad sin reproche, y se le dará”. Santiago 1: 5

Amor

El amor se ha alejado tanto de nosotros que no aceptamos los pensamientos, criterios, ideas de otros, sobre todo si son diferentes a los nuestros. Jesús nos enseñó lo que es el amor a cada uno de nosotros en la parábola del buen Samaritano. En ella se ve como Jesús une a dos personas de dos culturas diferentes con muchas razones para odiar, y sin embargo los dos terminan aceptándose uno al otro.

 

Amemos como Jesús ha demostrado que nos ama, Él ama a quienes odiamos, a las que nos burlamos, o las que ignoramos, entonces veamos a los demás también como hijos de Dios porque así nos ve Jesús. Total, Dios nos creó a Su imagen, todos somos iguales, así que todos tenemos las mismas capacidades para todo. Nuestro Padre Celestial nos llama a amar a la familia, los amigos, los conocidos, los extraños, a todos.

Si no tenemos la capacidad de amar a los que nos rodean, no honramos a la otra persona, ni a nosotros mismos, pero especialmente a Dios.

“Mis queridos hermanos y hermanas, entiendan esto: todos deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse”. Santiago 1: 9

«Por lo tanto, todo lo que quieras que otros hagan por ti, haz lo mismo por ellos, porque esta es la Ley y los Profetas». Mateo 7:12