¿Cual es la llave de la Bendición? La fidelidad de Dios

La Palabra de Dios nos da un mensaje con alto contenido espiritual y de fidelidad de Cristo; nos dice que por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; porque nunca decayeron sus Bendiciones y cada mañana son más grandes y nuevas. Esto demuestra que la fidelidad de Dios es para siempre, que siempre permanecerá Su palabra en los cielos y la tierra, de generación en generación pasará Su fidelidad; así como consolidó la tierra, y aún subsiste.

«Porque yo el señor tú Dios no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos». Malaquías 3:6

Eso demuestra que Dios habla una verdad interminable, lo que habló hace más de mil años, hoy persiste. Dios es fiel a Su Palabra, porque Su Palabra es una expresión de Su carácter. Dios lo que prometió, hasta la fecha siguen siendo ciertas porque Él no cambia. Aunque en algunas ocasiones le somos infieles a Dios. Él no cambia Su fidelidad hacía nosotros.

Cuando conocemos el carácter de alguien, comenzamos a confiar en ese alguien. Es como cuando le confiamos nuestro dinero a nuestra esposa, es porque la conocemos y confiamos en ella, no se la confiaríamos a un extraño que recién conocimos, porque no conocemos su carácter. Entonces pasa que antes de conocer a Dios, tenemos miedo de confiar en Él. Aún no sabemos quién es o qué puede hacer. Confiamos en Dios a medida que vamos conociendo Su carácter. Ese carácter lo podemos descubrir estudiando Su Palabra, analizando Su obra en nuestras propias vidas, y aprendiendo a seguir Su voz.

«Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?». Números 23:19

Aquí la Palabra de Dios nos enseña que Dios nunca cambia ni miente. Aprendemos por medio de las Sagradas Escrituras que Dios desde hace miles de años no ha fallado. Que Dios siempre fue fiel a Su Palabra mientras obraba en la vida de los antiguos israelitas. Siempre que dijo que iba a hacer algo, lo hizo. Así de grande es Su fidelidad. La historia en la Biblia nos enseña que Dios jamás nos ha fallado.

Asombrosa Palabra de Dios sobre Su misericordia Eterna

Con frecuencia Dios mandaba «Acordaos», era la manera de hacer recapacitar a los israelitas sobre todas las cosas que Dios había hecho por y para ellos. De esa manera confiaban en el futuro en Él. Esa enseñanza también nos sirve hoy, recordemos todas las Bendiciones que día a día nos regala. Podemos hacer un diario con todas ellas y de oraciones, para leerlas de vez en cuando. En el momento que las recordemos ya sabemos que la fidelidad de Dios es eterna y podemos seguir pidiendo y esperando Su respuesta. La oración es una herramienta ideal para recibir la fidelidad de Dios, a través de ella Él nos escucha y nos provee de las Bendiciones que necesitamos. Cuando le confiamos nuestras peticiones, hará que las Bendiciones nos bañen.

«Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Filipenses 4:19

«Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye». 1 Juan 5:14

Recordemos entonces que la llave de las Bendiciones está en la fidelidad de Dios. Seamos entonces como nuestro Señor; fieles a Dios. De esa manera recibiremos el baño de Bendiciones que nos tiene guardadas.