¿Cuáles son los valores Cristianos inculcados por Jesús?

¿Cuáles son los valores cristianos inculcados por Jesús? Durante el ministerio de Jesús por el mundo, entre muchos otras enseñanzas nos dejó inculcado valores. Cuando Jesús estuvo en la cruz no fue para asociarlo al sufrimiento, sino para representar la lucha contra el sufrimiento. Jesús murió crucificado, no porque Dios quiere el sufrimiento, sino porque no lo quiere. El Maestro Jesús vivió para hacer el bien y aliviar el dolor del mundo. Eso, llevado hasta las últimas consecuencias, es lo que llevó a Jesús a la cruz.

Esos eventos nos invitan a contemplar la realeza de Cristo y los valores de su reino. «El reinado de Dios» consiste en el desbordamiento del amor de Dios sobre los hombres, en el amor a toda la humanidad, sin excluir a nadie. Un amor que brota del corazón de Dios y se ha hecho carne en el corazón de Cristo.

Este amor de Dios no busca dominarnos, ni aplica violencia, ni tiene a su servicio ejércitos y las armas de guerra, todo lo contrario, un amor que se propone para que el hombre libremente corresponda por su parte con un amor del mismo calibre. El amor de Dios es un acto que busca nuestro propio amor hacia él, al que libremente se responde, dejando que Dios reine en nuestro corazón.

Los valores que Cristo nos inculcó

Con su trayectoria como Maestro de su palabra, nos enseñó estos valores: Verdad, Amor, Justicia y Libertad.

La verdad nos hará libres; Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Quienes no pueden obtener la verdad nunca obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, solo recibirás letras, doctrinas y, por encima de todo, la muerte. Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten.

El amor nos unirá como hermanos; El verdadero Amor es paciente, servicial; sin envidia, no se hace alarde, no se expresa en vano, no procede con bajeza, no busca su propio interés, es felicidad, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

La justicia nos hará solidarios;  Dios nos deja la justicia como la primera exigencia de la caridad, ejercer la justicia hacia el prójimo significa respetar con hechos su dignidad personal y en sus inalienables derechos. Dar a cada uno lo suyo exige darle aquello a lo que tiene derecho, lo que necesita para vivir con dignidad.

La libertad nos hará sentirnos «hijos de Dios»; Cristo no nos impuso los valores, los enseñó para que seamos libres de la esclavitud de lo falso, y con el afianzamiento de la fe en Jesús, el único que salva. Jesús al «morir» en la cruz del calvario nos hizo libre de la condenación del pecado.