¿Debo orar por mi o por los demás? Y por los HERMANOS

En el transcurso de nuestra vida como cristianos, nos hemos dado cuenta que no somos auto-suficientes, que dependemos de Dios y que necesitamos ayuda los unos de los otros. Así es la vida cristiana, no podemos conquistar mucho solos. Y una manera eficaz es orar por los demás, orar por mi hermano, por ti y por todos. Como hermanos necesitamos ayudarnos en los momentos que lo necesitemos, también es importante mantener la comunión con Dios. Así como Dios siempre está a nuestro lado, de ese modo, como buenos amigos hagamos con nuestros hermanos y mantengámonos a su lado luchando las batallas juntos en oración.

«Por esta razón, también nosotros, desde el día que {lo} supimos, no hemos cesado de orar por vosotros y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual». Colosenses 1:9

Cuando pedimos en oración por un hermano, Dios lo ve como un ejercicio de humildad. Eso le hace saber que reconocemos que no conquistamos nada solos. Aceptar una mano extendida no quiere decir que seamos inferiores. Recibir ayuda forma parte de la victoria, no de la derrota. El mismo Apóstol Pablo en la Biblia pedía constantemente a los hermanos que le auxiliaran en oración. El escritor de la mitad del Nuevo Testamento; Pablo, estaba consciente de la importancia de «pelear la buena batalla» juntos, bien sea orando por los demás hermanos, así como recibiendo la oración de la iglesia. Orar los unos por los otros mantiene unido el cuerpo de Cristo y nos conduce por el camino hacía la misma meta.

¿Cómo debe ser la Oración a Dios? Viva

Entonces, como buenos cristianos formemos el hábito de orar siempre por algún hermano que lo necesite, que esté en alguna lucha, puede ser espiritual o situación personal, para que Dios nos escuche y acuda en nuestra ayuda. Es importante estar accesible y mantenernos dispuestos para los hermanos, de esa manera sabremos sus necesidades o luchas y poder extenderle la mano cuando la pidan. Pues como nos enseña la Biblia, cuando oramos por algún hermano, tenemos a nuestro Rey Dios peleando por nosotros.

«Y el SEÑOR restauró el bienestar de Job cuando {éste} oró por sus amigos; y el SEÑOR aumentó al doble todo lo que Job había poseído». Job 42:10

La oración por los hermanos es importante porque es una ordenanza que Jesucristo nos ha dejado. La Biblia muestra como Jesús nos invita a orar, y no solo por nuestra familia, amigos y compañeros creyentes, sino también por nuestros enemigos. Cuando oramos por los demás, hacemos lo que Jesús hizo cuando estuvo en la tierra, es decir; lo estamos imitando. Además Jesucristo es quien intercede con Dios Padre en nuestro nombre, así como el Espíritu de Dios que intercede por nosotros con gemidos demasiado profundos para ser expresados con palabras.

«Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles». Romanos 8:26

«¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros». Romanos 8:34