Dios nos invita a pedir y recibiremos ¿Puedo pedir lo que sea?

En la Biblia el Apóstol Mateo nos dice que Dios nos invita a pedir y recibirás; parece tan simple, pero ¿Puedo pedir los que sea? Pedir va más allá de ese solo hecho, pues lo que pidas podría ser algo malo para nosotros, por otro lado podrías pedir en algún momento algo que no agrade a Dios, algo en contra de Su ley. Puede que en algunos casos se dé que dos personas en la tierra pidan el mismo trabajo o cónyuge, ambos no podrían recibirlo. Y si obtienes todo lo que pides, eso podría colocarte por encima de Dios, de Su poder ¿Cierto?.

«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá». Mateo 7:8

Mateo más adelante dice que Jesús comparte que los padres dan buenos regalos a sus hijos. Imagínate, si los simples humanos pueden hacer esto, ¿Que podríamos recibir de nuestro amoroso Padre Celestial? La Biblia nos recuerda algo muy importante que es cómo Dios quiere prodigarnos cosas buenas. Pero en algunos casos es mejor preguntar y continuar preguntando porque la causa inicial es incorrecta. Pues Dios no nos dará la respuesta a un capricho que emana de un pensamiento incorrecto. Pero mientras más pidamos, más se moldea lo que queremos en lo que es realmente bueno para nosotros.

Esta podría ser la esencia de «Pedir y se nos dará» que Jesús nos enseñó; simplemente permanecer en una relación continua con nuestro Dios viviente. Pide algo que quieras. Si la respuesta es sí, continúa comunicándote con Dios. Si la respuesta es no, sigue preguntándole al Padre celestial. Habla en todo momento con Dios, hazlo hasta que te dé la respuesta de lo que quieres o la sabiduría para saber por qué no lo obtuviste. Después de eso, igual mantén la comunicación abierta, continua comunicándote, y lo más importante; sigue amando al Padre Celestial.

«Y te hará el Señor sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que el Señor tú Dios juró a tus padres que te había de dar». Deuteronomio 28:11

En algunas ocasiones lo que pedimos, lo recibimos. Y muchas veces preguntar puede simplemente convertirse parte del proceso de aprender y crecer en sabiduría. La Biblia, en 1 Reyes 3, nos muestra como Salomón le pidió a Dios un corazón para ayudar a las personas y discernir entre el bien y el mal, y por eso el Señor estaba complacido con él. Esto le agradó a Dios; haber pedido sabiduría y discernimiento en vez de cosas transitorias como riqueza u honor. Entonces Dios le dio a Salomón un corazón muy sabio, y a la vez le dio la riqueza y el honor que no había pedido. Salomón pidió lo mejor y además recibió otras bendiciones.

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La Biblia nos enseña que si pedimos las cosas que están en el Sermón del Monte, las recibiremos. Podemos pedir crecer en humildad. Podemos anhelar ver justicia en el mundo. También podemos aprender a ser más misericordiosos e impulsar la paz. Y lo esencial de un cristiano; Podemos esforzarnos por levantar a Cristo en los momentos que podamos. No debemos dejar que el sol se ponga sobre nuestra ira. No deberíamos ser gobernados por la lujuria. 

«Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os {lo} conceda». Juan 15:16