¿Por qué Dios le da LA FE a unos y a otros no?

En la vida encontramos a personas que creen en Jesucristo y también nos podemos tropezar con otras que no tienen esa misma fe. Cada persona que no cree tiene una diferente razón, unos porque nunca han escuchado de la fe cristiana; están también otros que no tienen fe porque, aunque tengan noticias del Evangelio, nunca han sido cristianos; otros porque finalmente perdieron la fe que algún día tuvieron.

«Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y, aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación». 1 Pedro 1:8-9

Para los cristianos la fe es un comportamiento libre del hombre y al mismo tiempo gracia de Dios. Pero sin la gracia de Dios no se consigue la fe en Jesucristo; y sin libertad tampoco las personas consiguen una verdadera fe. La fe proviene de la gracia de Dios porque solo existe como respuesta a la libre y amorosa comunicación que tiene Dios con los hombres, es lo que llamamos revelación.

«Porque no hará nada el Señor tu Dios, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas». Amós 3:7

La Biblia nos enseña aquí que es Dios quien se revela ante los hombres; no la conquistamos nosotros por voluntad propia, sino solamente la fe se recibe como don gratuito. Por su parte, cuando escuchamos la Palabra de Dios se manifiesta una atracción interior, una apertura, un impulso a creer, y es aquí que brota el fruto de la acción interior de Dios en el alma. Imagínate a un auto que te ofrece llevar a nuevos destinos de conocimientos y de realidad, así es la fe en Jesucristo, está ahí esperando que te subas y disfrutes del viaje.   

Podemos entender entonces que Dios siempre está actuando en el alma moviendo, atrayendo al hombre hacía la fe; pero queda de nuestra parte saltar los obstáculos atravesados por el maligno y de esa manera alcanzar la fe en Jesucristo. Es lamentable cuando alguien le pide a Dios «pruebas» a manera de condición para aceptarle, lo que consiguen es una ceguera espiritual; porque la condición para escuchar a Dios es la humildad de quien no exige, de quien no pone condiciones, sino que se abre a su acción y deja que Él actúe. La fe solo se puede alcanzar si se desea sinceramente, se está dispuesto al compromiso que implica y se pide con humildad.

Dios constantemente se revela ante todos los hombres, pero son pocos los que Lo ven; sólo los que escuchan la predicación, el anuncio de Cristo. A pesar de esto, la salvación abarca más que la revelación: puede haber personas que no tienen fe en Jesucristo, pues no saben de Él, y sin embargo pueden alcanzar la salvación gracias a que Dios es fiel tal como lo perciben en su conciencia, y se
salvan en Cristo, que es el único Salvador, aunque no lo sepan.

«No obstante, los salvó por amor de su nombre, para manifestar su poder». Salmo 106:8