El DIEZMO no se da sólo a las iglesias

En la Biblia el Apóstol Pablo nos dice que semanalmente poner algo de las bendiciones de Dios recibidas aparte, aclara que según se haya prosperado, y de esa manera lo guardemos para cuando venga Jesús de nuevo. Esto indica que el diezmo no es algo que debemos tomar a la ligera, se necesita mucha preparación. En primer lugar espiritualmente, es decir, depende de las actitudes del corazón, y le sigue el monto y las formas de ofrendar. Dar el diezmo es un acto privilegiado si de verdad se hace de corazón y sin esperar el vuelto divino. En esencia se ve que el ofrendar es un gracia, es decir, un favor inmerecido que recibe el creyente.

“por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia”. 2 Corintios 8:7

Pablo nos explica un poco que el ofrendar es entonces una gracia que se recibe de Dios en favor del creyente. Es decir, un pequeño porcentaje que le estamos devolviendo por todas Sus grandes bendiciones recibidas. La Biblia lo expone de manera muy notable.Cuando ofrendamos al Señor, al mismo tiempo estamos colaborando con nosotros mismos, porque el dar viene acompañado por una montaña de beneficios para quien da.

¿Qué dice Dios sobre el Diezmo? Primero Misericordia

La Biblia nos enseña que quienes reparten, se les añade mucho más; pero quienes no lo hacen, sino que se reservan mucho más de lo que es justo, los acompaña la pobreza. Entonces en realidad el diezmo es una gracia devuelta a Dios. Muchas personas tienen el terrible error de pensar que ofrendar es un favor que le estamos haciendo a Dios, o en otros casos a la iglesia o a otros hermanos, lo cierto es que a Dios no le hace falta nada; sólo quiere saber que a través de tu ofrenda, estás agradecido con Él por todas las bendiciones en tú vida. Por otro lado, de igual manera encontramos que en contraste con la ley; que imponía cierto porcentaje para ser entregado al Señor, el Nuevo Testamento aclara que la ofrenda es un acto voluntario nacido del amor sincero al Señor.

“por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra”. 2 Corintios 9:5

Entandamos entonces que a Dios no le interesa si das mucho o poco, que es relativo, por cierto; lo importante para Él es la actitud que tengas para hacer las cosas. La ofrenda abundante no será agradable a Dios si no tiene la conducta correcta. Dios ve el corazón más que el dinero en la mano al momento de ofrendar.

Dado esto, el diezmo se le puede entregar a hermanos que necesiten ayuda, la Biblia los llama «Menesterosos», refiriéndose a los pobres. Como ya vimos, lo que realmente le importa a Dios es que demos con amor, no para esperar el vuelto divino, sino de corazón. Esa es la actitud que agrada a nuestro Rey Celestial, pues de esa manera, la gente que recibe algún beneficio de esa ofrenda, genialmente agradecerá a Dios, no a nosotros, a Él, y así se le dará gloría al nombre de Dios, es esa la esencia que todo buen cristiano debe buscar.

“porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios”. 2 Corintios 9:12

“porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando diciendo: Abrirás tu mano al hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra”. Deuteronomio 15:11