¿Es cierto que Dios habla de las ofrendas? Demos con alegría

Dios nos dice en Su Palabra en la Biblia que desea que  ofrendemos con alegría y generosidad así como Él nos da a cada uno de nosotros con nobleza y sin menospreciar a nadie. Su Palabra dice que el Señor es quien hace que salga el sol salga sin importar a quien ilumina, malos y buenos, y hace que la lluvia caiga sobre injustos y justos. Entonces seamos como nuestro Padre Celestial, demos las ofrendas a Dios para demostrarle que estamos agradecidos con todo los que nos da. Hagamos lo mismo con los demás y demos ofrendas así como lo hace Dios.  

«Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes». 2 Corintios 9:7-8

Cuando damos la ofrenda nos comportamos de manera que reconocemos que todo lo que tenemos es de Dios, no de nosotros. Es gracias a Dios que logramos las cosas, el que nos provee, entonces es Dios el dueño de todo lo que tenemos. Ofrendar como buenos Cristianos nos da la confianza que lo hacemos con la certeza de que Dios es fiel y continuará proveyendo para cubrir todas nuestras necesidades.

«No se te ocurra pensar: “Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos”. Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza». Deuteronomio 8:17-18

La palabra de Dios dada en la Biblia nos habla de que existían unas mujeres que colaboraban con al sostenimiento de Jesús y los discípulos. De las cosas que poseían, las mujeres se las daban para ayudarlos a cumplir con su ministerio. También menciona a la iglesia de Filipos y otras iglesias más que colaboraban con el ministerio del Apóstol Pablo.

¿Cómo se si estoy bajo la Gracia de Dios? Sus Bendiciones

Esos dos ejemplos que nos da la Biblia nos ayuda a comprender que las ofrendas cooperan con al sostenimiento de personas que han sentido el llamado de Dios de predicar Su Palabra a otros. Entonces marquemos la diferencia y apoyemos también a otros con nuestras ofrendas.

«Ya he recibido todo lo que necesito y aún más; tengo hasta de sobra ahora que he recibido de Epafrodito lo que me enviaron. Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado. Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús». Filipenses 4:18-19

«Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes». Lucas 8:1-3

Dios nos invita a dar; porque así Él nos garantiza que nos dará, nos promete que lo que nos dará será a medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.