¿Es posible creer en Dios y no Creer en la IGLESIA?

Cuando alguien cree en Dios tiene la capacidad de alcanzar a conocer que en realidad existe un ser supremo, infinito y sobre todo justo y bueno, incluso, basándonos en la razón; sin fe. La fe en Dios nos guía por el camino de Su gloría; por la convicción de que si existe y que podemos fiarnos completamente de Él, porque no puede engañarse ni engañarnos; además nos lleva hacia Él, y a buscarlo como el sentido total de nuestra vida.

¿Cómo aumento Mi fe? Palabras de aliento que Dios nos da

«En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo». Romanos 5:1

El verdadero cristiano cree en Dios y lo acompaña de manera inseparable la fe en quien Él envió para salvarnos de los pecados cometidos y para mostrarnos Su amor incondicional; Su hijo Jesucristo. Y es imposible creer en Jesucristo sin el Espíritu Santo, pues es el Espíritu Santo el que lleva a la fe.

Así es el caso de la Iglesia, si un cristiano afirma creer en la Iglesia, se refiere a creer en una Iglesia como fruto de la voluntad de Dios, como creación y obra de Dios, querida y fundada por Cristo, vivificada y asistida por el Espíritu Santo. Entonces, así la «fe» en la Iglesia es inseparable de la fe en Dios.

«Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo». Romanos 10:17

Sin embargo, la Iglesia no es Dios, y no es por sí misma objeto de fe, a diferencia de como sí lo es Dios. Cuando alguien afirma creer en la iglesia, es porque tiene la fe de que Dios la ha querido como vía para la salvación. Piensa en la luz de la luna, no es de ella, solo es un reflejo, así es la iglesia, la fe que refleja no es en ella, es la fe en Dios anunciada por la iglesia.

Podemos entender entonces, que creer en Dios no está en el mismo escalón de creer en la iglesia, y además este segundo modo de hablar no es del todo preciso. Si existe una iglesia santa, podemos creer en ella, pero no en la iglesia, para no confundir a Dios con sus obras y para atribuir claramente a la bondad de Dios todos los dones que ha puesto en su Iglesia.

«Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella». Mateo 16:18

La Iglesia no es Dios, sino una obra de Dios. Y cuando creemos en Dios vamos rumbo a confiar en la Iglesia; a saber y sentir que somos miembros de la Iglesia como hijos de Dios y hermanos de todos los cristianos. En el caso que alguien diga que cree en Dios pero no cree en la Iglesia, generalmente se refiere a que no se fía de que la Iglesia tenga que ver con Dios. Esto puede ser a causa de algo que ha oído o le han contado y no lo ha verificado suficientemente, en otro casa por alguna «herida» personal que no ha curado adecuadamente, alguna duda que se ha
planteado y no ha sabido resolver, una idea de Dios poco cristiana, etc.

La Biblia no dice que debemos ser miembros de una IGLESIA

Estas personas seguro se fijan en lo exterior de la iglesia, se quedan solo con esa imagen. Piensan que es otra simple organización de la sociedad. Tienen la idea de que en la iglesia hay peces buenos y malos, grano y cizaña; observan solo lo negativo, entonces ya no se revela el misterio grande y profundo de la Iglesia.

«Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia; a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra». 2 Timoteo 3:16-17