OFRENDAR DINERO no es adorar a Dios

La ofrenda es un acto del que se habla desde el principio de la Biblia, Abel ofrendó lo mejor de sus ovejas, eso lo hizo de corazón y de manera voluntaria para agradar a Dios, por eso Dios escogió sus ofrendas. Esa debe ser la verdadera razón para hacerlo, adorar a Dios y no al humano. Cuando tocamos el tema de la ofrenda del dinero, resulta ser una conversación muy delicada y en algunos casos, hasta se puede tornar un poco extrema e incorrecta, pues nos podemos encontrar con la idolatría y el amor hacia el dinero más que a las cosas de Dios. Esto se debe evitar, pero lamentablemente al día de hoy existen iglesias que solo hablan del dinero, caen en el pecado de la avaricia al amar e idolatrar al dinero.

«Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda». Mateo 5:23-24

Por otro lado, la ofrenda de dinero provoca negligencia en su uso, algo que también se debe evitar a toda costa, ciertamente es importante para sostener la iglesia, pero se le debe dar el uso correcto. La Biblia en muchas oportunidades relata como Jesús habla sobre el buen uso de los bienes materiales. Lo importante es mantener un equilibrio y hacer lo que la Biblia nos enseña acerca de la ofrenda.

¿Es cierto que Dios habla de las ofrendas? Demos con alegría

La Biblia nos enseña que todo le pertenece a Dios, todo lo que tenemos le pertenece al Señor; entonces no pienses que la ofrenda que das son para hacerle un favor o que lo necesita y menos si es en dinero. Cada bien de nosotros es de nuestro Señor Jesucristo, les pertenecen a Dios, es Él quien nos los ha dado, y nos los ha dado por su infinita misericordia y generosidad. Así que la ofrenda que des representa un pequeño porcentaje que se le estaría retribuyendo por todas Sus bendiciones en nuestra vida. Con mayor razón se debe hacer de manera voluntaria, con amor y muy importante de corazón, pero también con entendimiento y en obediencia a Su Palabra:

“Del Señor es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. Porque Él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos”. Salmo 24:1-2

La ofrenda debe ser espiritual y no material, debe ser un acto espiritual, no sólo para solucionar los gastos del templo. El uso que se le da al dinero descubre las prioridades que hay en nuestro corazón, pues, usamos el dinero en lo que nos importa, amamos o creemos. La palabra de Dios nos revela lo siguiente:

“Es necesario traer los diezmos al alfolí para que haya alimento en la casa de Dios—esa es la prioridad que Dios ha establecido”. Gálatas 6:10

Lo importante que debe tomar en cuenta un verdadero cristiano es que; la ofrenda debe ser de corazón y no para esperar algo a cambio por parte de Dios. Debemos tener mucho CUIDADO con falsas iglesias que existen hoy; en ellas solo se habla de la ofrenda como la única forma de obtener prosperidad y abundancia; tratan a la ofrenda como una manera para negociar con nuestro Padre Celestial. Tienen el descaro de utilizar frases como: “si ofrendas, Dios te va a bendecir”; «si no ofrendas, Dios te va a castigar”; hasta tergiversan la palabra para manipular y recibir dinero.

¿Qué me dice la Palabra de Dios sobre DAR? Felicidad

En vista de esto, recordemos que en el Antiguo Testamento las bendiciones materiales eran figura y sombra de las bendiciones espirituales bajo el Nuevo Pacto. En la actualidad, Jesucristo es la figura de nuestra Tierra Prometida y todas las bendiciones divinas las tenemos en Él. La Biblia nos explica un poco sobre eso;

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”. Efesios 1:3

“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no sólo a hacerlo, sino también a quererlo, desde el año pasado. Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis”. 2 Corintios 8: 9-11