¿Quien fue Lazaro? El Mendigo que Jesús resucitó

Lázaro de Betania: ¿Quien fue?. Lázaro: en Hebreo «Eleazar»; y significa «El ayudado por Dios». Nació en Galilea en el SigloI. Aparece en la Biblia; en el Nuevo Testamento, hermano de María y Marta de Betania. Vivió en Betania, un pueblo a las afueras de Jerusalén. En su casa se alojó Jesús al menos en tres ocasiones. Es muy popular, principalmente, según el Evangelio de Juan;​ fue revivido por Jesús, y por la parábola de «El rico Epulón y el pobre Lázaro».

A casa de Lázaro llegaba Jesús para descansar, era un hogar tranquilo y donde Jesús se sentía verdaderamente amado, la sentía como su propia casa, y esto era muy importante para Cristo, porque él no tenía casa propia. Y como dice Lucas: 9-58; «Él no tenía ni siquiera una piedra para recostar la cabeza».

Lázaro era jefe de una casa donde habían tres personas que amaban a Nuestro Señor Jesucristo como un padre amabilísimo, como el mejor amigo del mundo: La casa de Betania, la misma es amable para todos los cristianos del universo porque nos recuerda el sitio donde Jesús encontraba descanso y cariño, después de las tensiones y oposiciones de su agitado ministerio por la tierra.

Parábola de Lázaro

En Lucas 16:19-31. Jesús cuenta la historia de «El rico Emulón y el pobre Lázaro». Lázaro era muy pobre, probablemente sin hogar y sin duda un mendigo: Lucas 16:20. Generalmente Él iba a la puerta de un hombre rico esperanzado en que le lanzaran alguna migaja de comida.

Un día los dos hombres murieron, y Jesús habla de cómo Lázaro fue llevado al «seno de Abraham», un lugar donde hay consuelo y paz, mientras que el hombre rico fue al «infierno», un lugar de tormento: Lucas 16:22-23. La enseñanza de Jesús sobre la realidad del cielo y del infierno, es clara. El Lázaro en la historia de Jesús, no aparece en ninguna otra parte de la biblia y; no sabemos cuándo pudo haber sucedido.

Lázaro de Betania, era hermano de María y Marta. Los tres  fueron amigos y Discípulos de Jesús, y por la hospitalidad que le brindaban, Jesús los amaba: Juan 11:5.

Resurrección de Lázaro

Un día, Jesús recibe un mensaje urgente desde Betania, pues su amigo Lázaro estaba grave de enfermedad, pues padecía de un gran mal, de llagas en la piel, y ya lo tenían casi consumido. María y Marta querían que Jesús lo sanara, porque estaba a punto de morir. Entonces, Jesús desconcertó a sus discípulos y amigos, y dijo: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”  Juan 11:4.  Jesús, confiado en las Escrituras, se quedó unos días más en el lugar donde estaba, antes de regresar a Judea donde estaba Lázaro, pero también fue donde los enemigos de Jesús recientemente habían intentado apedrearlo Juan 11:5-8.

En el tiempo que Jesús tardó en llegar a Judea, Lázaro murió, y sin embargo Jesús se refirió a Lázaro como que; está «dormido» y dijo a los discípulos que Él iba a despertarlo, Juan 11:11. Y los discípulos le respondieron: «Señor, si duerme, sanará», pensando claramente en el reposo físico: Juan 11:12.

Seguidamente Jesús dijo claramente que Lázaro había muerto, pero aun así iban a verlo; Juan 11:14. Tomás expresa perfectamente la frustración confusa de los Discípulos diciendo: «Vamos también nosotros, para que muramos con él» Juan 11:16; él notó que Jesús estaba decidido, sabíapero sabía de los aún sabiendo lo peligroso del viaje; Juan 11:8.

Al  llegar a casa de Lázaro, en Betania, vieron a sus hermanas, María y Marta desconsoladas. Ya habían enterrado a Lázaro hacía unos cuatro días antes. Estaban confundidas y frustradas, aunque su fe en Jesús estaba intacta; Juan 11:17-36. Todo quedó claro cuando Jesús hizo lo inesperado: Fue a la tumba de Lázaro y lo resucitó de entre los muertos; Juan 11:43-44.

La historia de Lázaro, la enfermedad, la muerte y resurrección, obró para dar gloria a Dios y para aumentar la fe de los seguidores de Jesús. Justo antes de que resucitara a Lázaro, Jesús oró: «Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado» Juan 11:41-42. Dios respondió a su hijo Jesús; y Lázaro volvió a la vida, y «muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él» Juan 11:45.

Jesús afuera de la tumba, llamó a Lázaro, y en ese instante salió completamente sano y vivo. Así de grande es el poder de Cristo.

Su Muerte luego de la resurrección

Lázaro fue levantado de entre los muertos, y eso no fue de tanto agrado para los jefes de los sacerdotes y los fariseos, debido a su milagro, creyeron aún más en Jesús; Juan:12:9-11. Luego de eso conspiraron para matarlo. Los enemigos de Cristo no podían negar el milagro; y la mejor alternativa, para ellos, era destruir la evidencia; en este caso, la evidencia era una persona viva. Y a pesar de haberlo eliminado, no detuvieron la propagación de la verdad.

Jesús con el relato de Lázaro, nos enseña lo solidario que es con nuestro dolor, porque Él es el Dios que llora con los que llora, el Dios que sufre con los que sufren, es el Dios solidario con los hombres.