¿Cuanto tuvo que sufrir Jesús para salvar a la humanidad?

Pasión de Jesús: ¿Cuanto tuvo que sufrir para salvar a la humanidad?  Jesús sufrió terriblemente a través de todas sus pruebas, tortura y crucifixión. Las escrituras narran todo lo que tuvo que pasar Jesús para perdonar nuestros pecados. Desde latigazos, la llevada a cuesta de la cruz hasta el sitio donde lo crucificarían. Solo eso ya es una gran tortura.

Todo el peso de nuestros pecados, Jesús los cargó.  El sufrimiento físico brutal de Jesús se aumentó al tener que cargar con la culpabilidad de nuestros pecados y morir para pagar nuestro castigo. Jesús sufrió terriblemente sus últimas 14 horas.

Jesús fue; “Despreciado y desechado entre los hombres, experimentó el quebranto; y voltearon su rostro a Él. lo menosprecian. Su sufrimiento fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Esto expresa la razón del sufrimiento de Jesús: «por nuestras transgresiones», por nuestra sanidad y para traernos la paz».

Pasión de Jesús

Uno de sus primeros sufrimientos fue emocional; «los Discípulos lo dejaron solo», huyeron. También sufrió espiritualmente: 2 Corintios 5:21 dice, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”.

Luego que Judas Iscariote lo traicionara, llevaron a Jesús hasta Poncio Pilato a que lo juzgara, éste se lavó las manos y dejó que decidieran los judios, quienes pidieron su crucifixión. Ahí comienza su Pasión.

Entonces Pilato tomó a Jesús, ordenó que lo llevaran a un patio, lo amarraran y lo azotaran:

-La flagelación: Lo que utilizaron para la flagelar a Jesús, fue el flagrum taxillatum, que se componía de un mango corto de madera, al que estaban fijos tres correas de cuero de unos 50 cms., en cuyas puntas tenían dos bolas de plomo alargadas, unidas por una estrechez entre ellas. Y el número de latigazos, fueron 39, por los cuales quedó casi irreconocible. Después lo vistieron con un manto de púrpura. Mientras eso sucedía, se le acercaban y le decían: Salve, Rey de los judíos. Y le daban bofetadas.

-Camino al Calvario: luego de la condena, le entregan a Jesús una cruz, y empieza su largo y penoso camino hacia el Calvario, lugar donde será crucificado. Jesús no puede continuar cargando la cruz, se le acaban las fuerzas, pues todo lo que ha pasado anteriormente, no era para menos, y cae agotado. Los soldados lo golpean sin compasión, Jesús recupera fuerzas se levanta sin decir nada, sigue adelante.

Luego, más adelante del camino Jesús se consigue a su Madre, María de Nazaret, quien llorando sabe que mediante el sufrimiento de Jesús, Él nos va a salvar. Por eso se une íntimamente al sacrificio de su Hijo, sufriendo con Él por nuestra salvación.

Al rato de seguir caminando, Jesús ya no puede seguir con la cruz, está demasiado cansado. Los soldados al verlo, obligan a un hombre de Cirene para que ayude a Jesús a llevar la cruz. Mientras tanto una mujer llamada Verónica se le acerca, y le limpia la cara de la sangre que le corre debido a la corona de espinas que le colocaron.

-La Crucifixión: Por fin, después de tanto sufrimiento, Jesús llega al lugar llamado de la Calavera, en hebreo Gólgota, donde lo crucifican con otros dos, uno a cada lado, y en el centro Jesús. Ya puesto sobre la cruz, el soldado romano que crucificó a Jesús necesitó más de 50 martillazos para clavar los tres clavos de 14 centímetros de largo y 7 u 8 milímetros de ancho. 1 clavo en cada mano, y el otro atravesando los dos pies.

¿Por qué Jesucristo dio su vida por la Humanidad?

Pilato escribió sobre un retazo de tabla «Rey de los judios».  Muchos de los judíos leyeron el título, debido a que el lugar donde crucifican a Jesús se hallaba cerca de la ciudad de Jerusalen. El titulo estaba escrito en hebreo, griego y en latín. Los pontífices de los judíos decían a Pilato: No escribas el Rey de los judíos, sino que él dijo: Yo soy Rey de los judíos. Pilato contestó: Lo que he escrito, escrito está.!

Después de crucificar a Jesús, los soldados tomaron su ropa y la picaron en pedazos, se la repartieron entre varios, y la túnica, como no tenía costuras, pues estaba toda ella tejida de arriba abajo. Se dijeron entonces entre sí: No la rasguemos, más bien vamos a tirarla a suerte a ver a quién le toca. Para que se cumpliera la Escritura que dice: Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica. Y así lo hicieron los soldados.