¿Por qué Dios envío las 10 plagas hacía Egipto?

Plagas de Egipto: ¿Por qué Dios las envió? Moisés y Aarón solicitaron al Faraón de Egipto que liberara a los esclavos hebreos a petición de Dios, y ante su negativa, le enviaron diez plagas que asolaron al pueblo egipcio.

Cuando Dios le pidió a Moises y a Aarón de ir a hablar con Faraón, les dio instrucciones de lo que debían de hacer delante de Faraón. Dios les explicó que si Faraón quería ver pruebas del poder de Dios, que tiraran la vara, símbolo de autoridad y esta se convertiría en culebra. El hecho de tirar la vara en la cara de Faraón fue un desafío en toda regla. La serpiente en posición de ataque en la corona de Faraón. Una parte simbolizaba sabiduría, y por la posición ofensiva de la serpiente simbolizaba defensa a su vez.  Esa fue la primera oportunidad de arrepentirse que tubo Faraón. Así lo hicieron Moises y Aaron, tal y como Dos les había dicho.

Plagas de Egipto

-Primera Plaga; El Agua se convierte en Sangre:

Nuevamente Moisés y Aarón fueron donde el Faraón y su corte, quienes estaban saliendo del río luego del baño del regente. Y como Dios les indicó; Aarón extendió su vara (la misma que se había convertido en serpiente), y tocó el agua, mientras lo hacía le solicita al regente la libertad de los esclavos hebreos.

El agua del río se tornó roja y comenzó a soltar un olor nauseabundo, porque se había convertido en sangre, debido a eso, era imposible beber, y causó la muerte de las especies que vivían allí. La plaga afectó a todas las fuentes hídricas de Egipto, incluyendo los depósitos donde los egipcios almacenaban agua.

A pesar del hecho, los hechiceros de la corte replicaron, el Faraón se negó a la petición de los hebreos y regresó a su palacio. Los ciudadanos, sin embargo tuvieron que cavar pozos para extraer agua subterránea.

-Segunda Plaga; ataque de ranas:

Luego que pasó primera plaga, y en algún momento indeterminado, Moisés y Aarón regresaron ante el faraón, pero éste se negó de nuevo. Aarón fue al río, extendió su vara, y luego de pedir al Dios su intercesión, empezaron a salir ranas del agua, que eran animales comunes en esas zonas.

En Éxodo 8,1-15, relata que; Moisés amenazó al faraón diciéndole que el río expulsaría ranas, y los anfibios invadirían las casas, al palacio, y cundirían en todo el país, sin distinción de ricos ni pobres. Los hechiceros replicaron también este signo.

Las ranas cubrieron todo el país, y el faraón le imploró a Moisés y Aarón que intercedieran por él y sus ciudadanos ante Dios, y ellos, luego de recibir instrucciones del regente, al día siguiente oraron para que se acabara la plaga. Cuando se consumó la oración, Dios mató a las ranas que no estaban en el río, ya que el relato deja en claro que las ranas dentro del río quedarían indemnes. Al morir los anfibios, los egipcios los acumularon y eso produjo que se desatara una hediondez. A pesar de esta gran plaga, cuando terminó la invasión, el faraón reconsideró sus intenciones y se negó a conceder las peticiones.

-Tercera plaga;  Piojos:

Como el faraón no cumplió su promesa, los hermanos Aaron y Moises realizaron prodigios de nuevo. Y Aaron sacudió el polvo del suelo, y comenzaron a salir piojos, toda la arena fue convertida en piojos. Esa plaga atacó tanto a humanos como a animales. Los hechiceros reales no pudieron repetir la señal como en las anteriores y afirmaron que era obra de un verdadero dios. Pero igual el faraón se negó a dejar libres a los hebreos una vez más.

 – Cuarta plaga; las Moscas:

Según Exodo 20-32, Dios le avisó a Moisés para que en la mañana visitara la corte egipcia cuando se acercaran al Nilo. Cuando estuvieron allí, Moisés le exigió de nuevo al faraón la liberación del pueblo hebreo para hacer sacrificios a Dios, a lo cual el regente se negó. Inmediatamente, Moisés alzó su vara, y una nube de moscas invadió el país, esa plaga Dios le mandó a no pasar por la región de Gosén, donde vivían los hebreos. La amenaza hecha por Moisés dejaba en claro que esa sería la señal para diferenciar al pueblo hebreo del egipcio.

Ante esta plaga el faraón estuvo de acuerdo con la solicitud de Moisés, pero exigió que los sacrificios se realizaran en tierra egipcia.

Las escrituras enfatizan que los Arob (עָרוֹב, que significa «mezcla» o «enjambre») sólo fueron en contra de los egipcios, y que no afectó la Tierra de Gosén (donde vivían los Israelitas). El faraón le pidió a Moisés eliminar esta plaga y prometió permitir la libertad de los Israelitas. Pero de nuevo los engañó, y cuando las moscas se fueron, el Señor «endureció el corazón del faraón», y no cumplió su promesa.

– Quinta Plaga; Peste del ganado:

Esta plaga de Egipto fue una atroz peste que acabó con el ganado egipcio, los mató a todos; caballos, burros, camellos, vacas, ovejas y cabras. El ganado israelita resultó, una vez más, ileso. De nuevo, el faraón no quiso liberar a los israelitas.

– Sexta plaga; las Úlceras:

Esta vez la plaga de Egipto atacó a la piel de los egipcios, se trataba de una enfermedad cutánea que suele traducirse como «Ulsera» o «sarpullido. Dios les indicó a Moisés y a Aarón que recolectaran hollín de un horno, la que luego Moisés dispersó en el cielo en presencia del faraón. El hollín provocó úlceras en el pueblo y el ganado egipcio. Los hechiceros egipcios resultaron afectados junto con todos los demás y murieron, sin poder sanarse, mucho menos el resto de Egipto, y como Dios prometió, ninguna de las plagas tocó a los hebreos.

– Séptima plaga; Lluvia de fuego y granizo:

Fue una voraz tormenta. Dios le indicó a Moisés que levantase su vara hacia el cielo, y en ese mismo momento comenzó la tormenta. Era incluso más sobrenatural que las plagas anteriores, una destructora lluvia de granizo mezclada con fuego.

La tormenta destruyó gran parte de los huertos y cultivos egipcios, así como a las personas y al ganado. Y como siempre, ésta, como todas las plagas no tocó la tierra de Gosén. Otra vez el faraón pidió a Moisés que detuviera esa plaga y prometió permitir a los israelitas adorar a Dios en el desierto, diciendo que;

«todo este tiempo he pecado; Dios es justo, yo y mi pueblo somos malvados». Como una demostración de que Dios domina el mundo, la lluvia se detuvo de una vez que Moisés comenzó a orar a Dios. Y como las veces anteriores, luego de que la tormenta se detuvo. El faraón de nuevo «endureció su corazón» y se negó a mantener su promesa.

-Octava Plaga; las Langostas:

La octava de las plagas iba a ser aún más destructiva que las anteriores. Antes de soltar la plaga, Moisés acudió al faraón y le advirtió de la inminente plaga de langostas. Los soldados suplicaron al faraón que librara a los hebreos, porque sabían que las langostas eran devastadoras, pero igual no quiso aceptar.

El faraón entonces planteó un trato; los hombres israelitas serían liberados, mientras que las mujeres, niños y ganado se quedarían en Egipto. Moisés demandó que cada persona y animal se fuera, pero el faraón se negó.

Dios entonces le dijo a Moisés que levantase su vara sobre Egipto y recogió un viento del este. El viento se prolongó hasta el día siguiente, trayendo un enjambre de langostas. La nube cubrió todo el cielo, la turba apareció sobre Egipto y devoró lo que quedaba de los cultivos egipcios, acabando con todos los árboles y las plantas. El faraón de nuevo le rogó a Moisés que quitara esta plaga y como lo había hecho anteriormente, volvió a prometer liberar a todos los israelitas para que pudieran adorar a Dios en el desierto. La plaga desapareció, y sin embargo, sin aprender la lección, no permitió salir a los israelitas.

-Novena plaga; Tinieblas:

Esta plaga, igual de catastrófica y como las demás plagas; Dios le dijo a Moisés que levantara sus manos al cielo, para que la oscuridad cayera sobre Egipto. Era tan pesada y oscura que un egipcio podía sentirla físicamente. Duró alrededor de tres días, durante ese tiempo hubo luz sólo en las casas de los israelitas.

El faraón asustado otra vez, buscó a Moisés y le dijo que dejaría salir a todos los israelitas si la oscuridad desaparecía de su tierra. Sin embargo, exigió que el ganado se quedara; Moisés negó la petición y dijo que en poco tiempo el faraón ofrecería muchos animales para ser sacrificados. El faraón, indignado, amenazó con ejecutar a Moisés si volvía a aparecer ante él. Moisés contestó que, definitivamente no lo volvería a ver.

En esta plaga notamos que era significativa. Se trataba de un ataque directo al faraón, ya que «Ra» era el dios egipcio del Sol. La plaga de oscuridad demostraba que el Dios de Moisés era más poderoso que el del faraón.

-Décima y decisiva plaga; Muerte de los primogénitos de Egipto:

La décima y última de las plagas fue la muerte de todos los primogénitos de Egipto. Para reconocerlos; Dios ordenó a los hebreos marcar sus puertas con la sangre de un cordero, era la manera de saber donde estaban, y así el ángel de la muerte no entraría en sus casas para matar a sus primogénitos.

El ángel de la muerte empezó por el pueblo de Gosén, pero no actuó gracias a la sangre del cordero puesta en los umbrales de las puertas. Luego siguió para Egipto, al no ver ninguna puerta marcada con la sangre de cordero, mató a los primogénitos egipcios, asimismo al hijo del faraón. Este había sido más contundente para Egipto y la plaga finalmente convenció al faraón de que debía liberar a los hebreos. Lo hizo, pero después se arrepintió y los mandó a buscar, pero fue detenido por los muros de mar que volvieron a su estado natural por orden de Moisés, y el gobernante, junto con su ejército, mueren en el Mar Rojo.

En fin, las plagas las envió Dios a Egipto para que libraran a los esclavos hebreos, y adoraran a Dios. Oremos nosotros también, para que Nuestro Padre celestial nos libre de la esclavitud del pecado. Escríbenos…y conoce más como agradar a Dios…