¿Por que Dios no le permitió entrar a la tierra prometida a Moises?

¿Por que Dios no le permitió entrar a la tierra prometida a Moises? Moisés fue un profeta elegido por Dios «muy manso más que todos los hombres de la tierra», para llevar al pueblo judío hacía la tierra prometida, sin embargo, la entrada a la tierra prometida le fue negada por Dios dado a que moisés en el camino lo desobedeció cometiendo graves errores.

Todo empezó en el Monte de Sinaí, donde los israelitas vivieron un año, luego la nube se alejó del tabernáculo, era una representación de la guía de Dios para ellos hacía la tierra prometida, y los israelitas la siguieron por el desierto. Los sacerdotes llevaban el arca del testimonio adelante. Jesús les dijo que de esa manera los guiaría a la tierra prometida.

5 Razones para seguir a Cristo. La verdad y el Camino

Los israelitas siguieron a Moisés, y sin embargo no se sentían a gusto con todo lo que estaban pasando en el desierto. No estaban felices y se arrepentían de haber salido de Egipto. Pues durante la travesía, no encontraban comida ni agua, ni nada que los pudiera alimentar a ellos ni a sus animales.

Debido a eso, Jesús les mandó maná, pero la gente ya estaba cansada de comer maná, pues era lo único que habían podían comer, y lo que querían era carne, por lo que Jesús los volvió a bendecir y les mandó codornices.

Al encontrarse los israelitas cerca de la tierra de Canaán, que era la tierra prometida, Moisés envió 12 espías. Al cabo de 40 días los espías volvieron trayendo muchas clases de frutas y diciendo que la tierra era muy buena, pero algunos de los espías murmuraron que tenían miedo a la gente de Canaán, pues eran grandes y fuertes y vivían en grandes ciudades con murallas a su alrededor.

Algunos israelitas escucharon a los espías y comenzaron a divulgarlo a todos los demás, a lo que tuvieron miedo, pues pensaron que no podrían capturar la tierra de Canaán y se enojaron con Moisés. Ellos querían regresar a Egipto, es una de las razones de que Dios se molestara con ellos, pues demostraron no tener fe en Dios.

Jesús se enojó con los israelitas y le dijo a Moisés que no le ayudaría más. Moisés le pidió que los perdonara y Jesús los perdonó, pero no les permitió ir a la tierra prometida. Le dijo a Moisés que los llevara de regreso al desierto.

Dios les dijo que debían vivir en el desierto durante 40 años; los israelitas más viejos no tenían fe en Dios y morirían en el desierto, pero sus hijos crecerían e irían a la tierra prometida. Los israelitas regresaron al desierto.

Dios no permite que Moisés entre a la tierra prometida

Luego, de nuevo en el desierto, un día, los israelitas volvieron a tener sed y hambre, pues como ya sabemos, allá no se conseguía nada, y es por eso que no tenían agua; estaban sedientos y le dijeron a Moisés que querían agua.

Moisés fue y se arrodilló para orar; y la gloria de Dios apareció sobre él, y fue en ese momento que Jesús dijo a Moisés cómo obtener agua; toma la vara y reúne la congregación, háblale a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

Moisés golpeó una roca dos veces con su vara. El agua brotó de la roca y la gente y sus animales pudieron beber. Moisés guió a la gente por el desierto durante 40 años enseñándoles los mandamientos de Dios.

Dios al ver eso le dijo a Moisés; Por no haber creído en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no vas a meter esta congregación en la tierra que les he dado.  Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos.

                     Reflexión

Si nos damos cuenta; Dios mandó a Moisés a hablarle a la peña, no que la golpeara; esta peña o roca simboliza a Cristo, 1ª Corintios 10:4: «y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo»., «la Roca de su salvación» (Dt. 32:15; Cf. Sal. 89:26), y el agua representa al Espíritu Santo (Juan 4:14; Cf. Juan 7:37-39).

Por eso, era importante obedecer las instrucciones de Dios, para Su gloria; el hecho sobrenatural de sacar el agua de una roca nunca debió apropiárselo Moisés como algo que estuviera en sus manos el realizar, sino que debería haber servido para mostrar el cuidado, misericordia de Dios a Su pueblo y también Su infinito poder, para que nunca más dudasen de Él.

Sin embargo, Moisés en lugar de hablar a la peña como Dios le había ordenado, le dio dos golpes, pero además interpeló al pueblo diciendo «¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?», como si se tratase de una obra hecha por él; es decir, Moisés atribuyó a sí mismo y a su hermano Aarón el poder que solo corresponde a Dios.

Aunque Dios no le concedió la patria terrenal le proporcionó una mejor, esto es, celestial (Hebreos 11:16). Pues Moisés fue resucitado como primicias de la resurrección que habrá en la Segunda Venida de Cristo en gloria.

Es importante entender el mensaje de Dios y seguirlo al pie de la letra. No podemos considerar los mandatos de Dios de la misma manera en que consideramos los de los hombres.