¿Qué es el Quinto sello del Apocalipsis? Las Almas Martirizadas esperan venganza

La Biblia nos muestra a través de las Sagradas escrituras del Apóstol Pablo lo que ha sucedido con la apertura de los 7 sellos del Apocalipsis, en esta ocasión veremos que sucede al abrir el Quinto Sello. Bien, a diferencia de los Sellos anteriores ahora nos encontramos con que hay bajo el altar las almas de las personas que han muerto y que “clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuando, Señor, Santo y Verdadero?”

«Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?». Apocalipsis 6:9-10

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Pablo se refiere en el Quinto Sello a los mártires, quienes murieron durante la tiranía del anticristo antes de la Tribulación, y a causa de la Palabra de Dios y de sus testimonios. Las almas que aparecen en el Quinto Sello son creyentes que defendiendo su doctrina Cristiana han muerto a causa de otros que están en contra o bien no creen en la Palabra Divina dada por Dios. Estas almas del Quinto sello se encuentran debajo del altar frente al trono del Señor Todopoderoso y Eterno. Son mártires de todas las épocas que están esperando que dios haga la justicia Divina, sin embargo Dios los consuela diciendo que Su tiempo llega pronto.

Las almas encontradas en el Quinto Sello son a parte de las que durante la Gran Tribulación se convertirán al evangelio otro grupo de personas, los mismos no fueron raptados y los dejaron para ser torturados sin piedad, sufrirán la crueldad hasta morir. Las personas de este grupo son aquellos que se tomaron a la ligera la Palabra de Dios durante el tiempo de la Gracia. Son aquellos cristianos de boca; que solo van a las iglesias y no deciden firmemente convertirse, están en la iglesia pero a la vez son mundanos, hacen cosas que no agradan a Dios manchando Su Santidad.

Mientras estas almas están en la gran Tribulación, tendrán una prueba dura, si dejarse marcar por la bestia, o ser mártires. Los que elijan ser mártires; serán los invitados a las bodas del cordero, pero no serán la novia de Jesucristo; porque ya estará raptada la Iglesia en pleno por Jesucristo.

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Ahora continuamos a lo que se referían las almas debajo del altar cuando clamaban a gran voz; ¿Hasta cuándo, Señor santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Pues claman porque no poseen cuerpo, ni gloria. Aún no han sido glorificados. Para lograrlo es necesario que el resto de los hermanos; que todavía no han muerto en la tribulación, se hagan presentes delante del Señor.

A pesar de estar apartadas de sus cuerpos carnales, estas almas tienen consciencia, y también pueden hablar y por supuesto clamar, así lo afirmó Pablo. A la vez tenemos que les dieron a cada alma una vestimenta blanca y que esperen un poco más todavía. Las almas reclaman la sangre por la venganza, que representa la vida en carne. En el antiguo Testamento mencionan a la sangre cuando es derramada debajo del altar del holocausto;

«Y el sacerdote pondrá de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático, que está en el tabernáculo de reunión delante de Dios; entonces echará el resto de la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión». Levítico 4:7

Entonces podemos ver que estas personas mueren por martirio y la consideran como un sacrificio en el altar en el cielo, así que lo que Juan observa debajo del altar son las vidas que habían sido devotas a Dios a costo del martirio, a costo de su cabeza, a costo de la persecución de la bestia.

Podemos ver que Juan vio sus almas, entonces estaban vivos, quedando claro que aunque el hombre destruya el cuerpo, el alma no la puede tocar ni destruir. El Apóstol Mateo nos explica un poco;

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno”. Mateo 10:28

Dios es fiel, seamos fieles también a Dios y aprovechemos este tiempo de gracia que nos brinda. Y estemos preparados para cuando el Señor regrese y forme su iglesia. Sigamos a cristo y creamos en la Palabra de Dios para ser parte de esa iglesia. Solo así seremos salvos y no pasaremos por las torturas del juicio final.