¿Qué es la Gloría de Dios? Su belleza y grandeza infinita

La Biblia nos dice que fuimos creados por Dios para Su gloria. Entonces, en relación a eso; podemos imaginar que el hombre “glorifica” a Dios. Esto porque por medio del hombre, la gloria de Dios se puede ver cuando demostramos amor, o a través de la música, y todo los buenos comportamientos bien vistos por Dios. Estas cosas pertenecen a Dios, pero nosotros las llevamos en “vasos de barro”, como nos explica la Biblia en 2 Corintios 4:7, es decir, somos los vasos que “contienen” Su gloria.

«Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice». Isaías 43:7

«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros». 2 Corintios 4:7

El Apóstol Pablo nos explica aquí que; todas nuestras capacidades que tenemos para hacer las cosas, y lo que somos, provienen de Dios. Así mismo hace Dios con la naturaleza. La belleza de la naturaleza destella Su gloria. La gloría de Dios se revela en la mente del ser humano cuando se recrea con la naturaleza en muchas maneras, y para diferentes personas. Por ejemplo; a unos les encantan las montañas, y a otros tantos, se hipnotizan con el mar y su hermosura. Y quien está detrás de los dos casos; la gloría de Dios, les habla poniéndolos en contacto con Dios. Así es como Dios se revela a Sí mismo a cada uno de nosotros,  no importa la raza, sitio o lugar.

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras.” Salmo 19:1-4

Entonces podemos ver que la gloria de Dios es la belleza de Su espíritu. Pero no hablo de una belleza estética o material, sino de la belleza que brota de Su carácter, de todo Su ser. La Biblia a través de la Palabra de Dios, invita al hombre rico para que se “glorifique en su humillación,” osea; esa gloría no tiene nada que ver con su riqueza, ni con su poder y mucho menos con la belleza material. La gloria puede coronar a un hombre o llenar la tierra. O se puede ver dentro de un hombre y en la tierra, pero sencillamente no es de ellos; es de Dios.

La gloria del humano es la belleza de su espíritu, pero a diferencia de la gloria de Dios es falible y a veces pasajera, y por lo tanto es humillación, como explica el Apóstol Santiago. En cambio, la gloria de Dios, manifiesta en todas Sus obras en el mundo, nunca se esfuma, pues es eterna.

¿Cómo Glorifico a Dios? Cumpliendo y creyendo en su ley

«El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas». Hebreos 1:3

«Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló». Levítico 10:3

«Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, es el SEÑOR de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria». Isaías 6:3

Para ver la gloría de Dios necesitamos ojos para verla, pues la verías en todas partes. La misma Biblia nos afirma que necesitamos ojos más que cualquier cosa porque;

“el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. 2 Corintios 4:4