¿Qué es la Vida Abundante? La que prometió Jesucristo

En la Biblia hay infinidad de promesas de Jesús, todas y cada una las cumples a quien cree en Él. Jesús no llega a nuestra vida como un ladrón que solo llega para robar, con intensiones egoístas, No, el Señor Jesucristo llega a tú vida para dar, no para quitar. Llega para que puedas tener vida en Él, una vida que sea significativa, con propósito, alegre y eterna. En el momento que lo aceptas como tú Salvador, recibes esta vida abundante.

«El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Juan 10:10

¿Qué quiere Dios que haga? Su voluntad en mi vida

La palabra «abundante» en griego es «perisson», que significa «excesivamente, altamente, más allá de la medida, más, superfluo, una cantidad tan abundante como para ser considerablemente más de lo que uno esperaría o anticiparía». Entonce podemos entender que lo que nos ofrece Jesús no es cualquier cosa; Jesús nos promete una vida maravillosa, mejor de lo podríamos imaginar. En la Biblia el Apóstol Pablo nos afirma que la bondad de Dios es tan grande que es capaz de regalarnos lo que pidamos, o entendamos, mucho más abundante, todo gracias a que Él es Todopoderoso, un poder que está obrando dentro de quienes le pertenecen.

«Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman». 1 Corintios 2:9

Quizás estarás pensando en casas lujosas, carros caros, cruceros por todo el mundo, y más dinero de lo que podemos gastar, pero pienses que eso es así, esa no es la vida abundante que enseña Jesús. La Biblia nos dice que la riqueza, el prestigio, la posición y el poder en este mundo no son las prioridades de Dios para nosotros. Y tocando el tema económico, académico y social, la mayoría de los cristianos no procede de las clases privilegiadas. Entonces está claro que una vida abundante no se trata de una abundancia de cosas materiales. Si eso hubiera sido así, Jesús habría sido el más rico de los hombres. Pero es todo lo contrario.

Una vida en abundancia es esencialmente espiritual, no material. Así lo demuestra Dios al no preocuparse demasiado por las circunstancias físicas de nuestras vidas. En Su Palabra dada en la Biblia, nos asegura que no necesitamos preocuparnos por la comida ni la vestimenta. Quizás las bendiciones físicas puedan ser parte de una vida fundada en Dios; ni la riqueza ni la pobreza es un indicio seguro de nuestra posición con Dios. Si revisamos la Biblia, podemos encontrar a Salomón, quien tuvo todas las bendiciones materiales disponibles para un hombre, sin embargo no les encontró sentido; la Biblia dice: vanidad de vanidades. Pablo, por otro lado, estaba contento en cualquier circunstancia física en la que se encontraba.

«No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad». Filipenses 4:11-12

Nuestra vida abundante como cristiano, se encuentra en tener una relación continua con Dios, sólo el Espíritu Santo que Él nos da, nos lleva a la vida eterna. Su Espíritu nos da la sabiduría de crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

«Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley». Gálatas 5:22-23