¿Quien dijo YO SOY El QUE SOY? Dios

Dios se el apareció a Moisés en forma de zarza ardiente para decirle que lo enviará a liberar a los israelitas de su esclavitud en Egipto. Entonces Moisés se preocupó de que la gente no creyera que Dios lo había enviado, y fue por eso que le preguntó:

“¿Qué les respondo si me preguntan: “¿Y cómo se llama?” Éxodo 3:13.

Ahí Moisés le pidió a Dios su nombre. Pues Moisés se había criado en Egipto como el hijo adoptivo de la hija de Faraón, allí Moisés estaba familiarizado con nombres de docenas de dioses egipcios como: Ra, Anubis y Hathor. Y luego de huir a Madián y criado ovejas allí durante muchos años, Moisés también habría conocido los nombres de dioses cananeos como: Baal y Aserá.

Así como cada uno de estos dioses extranjeros tenía su nombre particular, también estaban asociados con un dominio particular. Ra era el dios del sol, Baal era el dios de la guerra, y así sucesivamente. Por eso Moisés le preguntó a Dios por su nombre, entonces quedó sorprendido con la respuesta de Dios: «YO SOY EL QUE SOY Este es mi nombre para siempre».

Esa es la gran diferencia que distingue a Dios de todos los demás dioses extranjeros que la gente pudo haber conocido. Nuestro Padre celestial no se limita a un primer nombre o un dominio en particular. Dios no fue creado por manos humanas ni nombrado por el lenguaje humano. Su declaración «YO SOY» viene del verbo hebreo «ser o existir». Con esta declaración, Dios se reafirma que Él es auto-existente, eterno, auto-suficiente, auto-dirigido e inmutable. Además de eso, también declaró que Él está presente en todo momento y lugar y con su pueblo, por el cual era consciente de su sufrimiento, y por eso deseaba liberarlos, pero también tenía la intención de ser conocido a lo largo de todas las generaciones.

Revelar su santo nombre a Moisés lo conducía a una relación íntima, ya que los primeros nombres generalmente solo se compartían con aquellos en una relación de alianza. Nuestro Dios había estado presente y siempre estaría presente con su pueblo, dispuesto a intervenir en su favor.

«Yo soy El Que Soy» es un nombre considerado para esa época; santo, tanto que no se podía pronunciar en voz alta ni siquiera escribirse en su totalidad. De hecho, cuando un escriba judío copiaba las Escrituras y se encontraba con el santo nombre, dejaría de lado su pluma y usaría una totalmente nueva con la cual solo escribiría ese nombre y luego la rompería para que ninguna otra palabra saliera de ella. El nombre de Dios, Yavé, que proviene de «YO SOY EL QUE SOY», siempre hace memoria de los eventos registrados en el Éxodo de nuestro Dios fiel y prodigioso que está presente con su pueblo y muestra su poder en su nombre.

Así mismo Jesús se auto-identificó como parte de este santo y omnipresente Dios, y dijo: «Ciertamente les aseguro que, antes de que Abraham naciera, ¡yo soy!». Juan 8:58.

En ese momento los judíos reconocieron esta referencia a Dios y estaban listos para apedrear a Jesús por tal blasfemia. Evidentemente, debido a que Jesús es completamente Dios, no fue una blasfemia adjudicarse Él el nombre de YO SOY.

¿Cómo conozco realmente a Dios? Aceptándolo

Así como Dios, Jesús no fue creado sino que existe por sí mismo; Colosenses 1:17. Él es eterno, existió antes que Abraham y ahora está sentado a la derecha de Nuestro Padre por la eternidad; Colosenses 1:16 y Hebreos 8: 1. Jesús es auto-suficiente, no necesita absolutamente nada, además es auto-dirigido, cumpliendo su voluntad según lo considere conveniente. Tampoco cambia; «Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos». Hebreos 13: 8.

Este artículo nos enseñó que solo nuestro Padre Celestial «Es El Que Es», no hay ningún otro, Dios es nuestro Padre Eterno, omnipotente, omnisciente y omnipresente.

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