¿Quien es el Espíritu Santo y cual es su Misión?

¿Quien es el Espíritu Santo y cual es su Misión? Lucas, en los Hechos de los Apóstoles 1-2, narra que; antes de la Ascensión, Jesús le dijo a los discípulos “que no salieran de Jerusalén, sino que más bien esperen la promesa del Padre. Porque Juan verdaderamente bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo en pocos días. Almomento que reciban al Espíritu Santo, seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta los confines de la tierra”.

Lucas sigue el relato y dice que; al pasar unos días, como lo anunció Jesús, «estando reunidos sintieron de la nada, un tremendo ruido proveniente del cielo como un soplido de fuerte viento, tan fuerte y grande que abarcó toda la casa donde estaban;  y se les aparecieron lenguas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y se llenaron todos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas”. En ese momento queda revelado plenamente la Santísima Trinidad y a partir de ahí el Reino anunciado por Cristo está abierto a todos los que creen en Él.

                  Espíritu Santo

El Espíritu Santo deriva del latín «Espiritus Sanctus» que se refiere a la gracia divina que se revela para entrar en comunión con los creyentes con el fin de conectarse con Cristo, en resumen, el Espíritu Santo es el que despierta la fe cristiana.

La Santísima Trinidad la conforma el Espíritu Santo, el Hijo y el Padre en su don de amor para el mundo. Al adorar a la Santísima Trinidad vivificante, consubstancial e indivisible, la fe de la Iglesia profesa también la distinción de las Personas. Cuando el Padre envía su Verbo, envía también su Aliento: misión conjunta en la que el Hijo y el Espíritu Santo son distintos pero inseparables. Sin ninguna duda, Cristo es quien se manifiesta, Imagen visible de Dios invisible, pero es ÉL quien lo revela.

                       Su Misión

Morar en las personas dignas de recibir su Don, sería la  principal Misión del Espíritu Santo, y en quienes lo siguen manteniendo con sus acciones en favor de su agrado. Pues él es muy sensible y a la menor falta de quien él habita, se aleja y lo deja solo de una vez. Al contar con su presencia , con su Don, podemos sentirnos protegidos, guiados por el buen camino al que el Padre le agrade, su Don nos da consuelo ante cualquier adversidad.

Y además de protegernos, guiarnos y consolarnos; nos purifica. Nos limpia el alma de nuestros pecados, en el momento del sacramento de la confesión él actúa siempre y cuando sea de verdad, de corazón el arrepentimiento. Él es quien nos da las fuerzas necesarias para sacra de raíz todas las imperfecciones y tendencias desordenadas en nuestra alma.