¿Será SATANÁS el culpable del mal de la humanidad?

Ciertamente satanás es un ser malvado, mentiroso, amante de el mal, el capo de una gran banda de delincuentes, es decir; el jefe de todos los ángeles malvados que lo siguen para continuar engañando al hombre y lograr sus objetivos, como lo hacen todavía hoy. Esto lo podemos percibir por todos los daños que ocasiona. La Biblia dice que aún se transforma en un ser de luz, una manera fácil de engañar. En el camino de nuestra vida tenemos que tomar muchas decisiones para regresar junto a nuestro Padre Celestial, y a lo largo de la ruta, vemos muchos anuncios llamativos, atractivos, el diablo los coloca para distraer y alejarnos de Dios, el destino eterno.

¿Cómo detengo a Satanás para que no me separe de Dios?

«El malvado vendrá, por obra de Satanás, con toda clase de milagros, señales y prodigios falsos. Con toda perversidad engañará a los que se pierden por haberse negado a amar la verdad y así ser salvos». Tesalonicense 2:9-10

La manera que usa satanás para engañarnos y hagamos el mal, es a través de la música, las películas, otros medios de comunicación y el resplandor de la diversión. Cuando tiene éxito en engañarnos, nos volvemos vulnerables a su poder. Cuando caemos en estos engaños, nos va a guiar hacía el mal en nuestra vida, pues estos métodos que usó satanás van en contra de la ley divina, nos entretenemos con ellos y nos olvidamos de Dios, exactamente lo que quiere el maligno. La Biblia nos enseña que estemos atentos con los que dicen ser Cristo, para que nadie nos engañe.

El culpable de el mal en la mundo

Si mientras vamos por el camino de la vida que Dios nos da en la Biblia, decidimos desviarnos, elegimos el destino indebido. Supongamos que por alguna razón decidimos tomar unas cuantas bebidas espumantes, en lo que nos demos cuenta, ya somos adictos a esas bebidas. Esto causaría una incapacidad para mantener a una familia, una ineptitud ante cualquier cosa que se quiera hacer. El alcohol traería el mal a su vida, pues el la gobernaría y no sería capaz de librarse de sus garras.

«Ningún daño sobreviene al justo, mas los impíos están llenos de pesares». Proverbios 12:21

Los que caen en ese engaño del maligno, quizás profesen creer en Dios, pero no toman en serio Sus mandamientos ni Su justicia. Se sienten seguros en su propia prosperidad y no se dan cuenta el camino que han elegido. Pensarán que Dios los va a perdonar porque son pecados «pequeños». Dirán si miento un poco, robo algo pequeño una vez, bebo poco y no muy seguido, complazco al cuerpo divirtiéndome; Dios los justificará. Quizás sí, sin embargo esto trae consecuencias; pues de la mala siembra, cosecharemos el mal. 

¿Por qué tengo que SUFRIR si Dios me ama? Rompes Su ley

Existen personas que escogen hacer malas cosas en secreto lo que nunca harían en público. Quizás piensen que nadie lo sabrá nunca. Pero Dios lo sabe todo, por eso nos advierte en muchas oportunidades que vendrá el tiempo en que se pregonarán nuestras iniquidades desde los techos de las casas, y nuestros hechos secretos serán revelados. El Apóstol Pablo nos enseña que;

“Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”. Gálatas 6:7–8

Para decirlo de otro modo, si nos entregamos a las drogas, a la pornografía o a otros males a los que Pablo llamó “de la carne”, la ley eterna de Dios decreta que segaremos corrupción en lugar de vida eterna. Así es la justicia de Dios, y la misericordia no puede pasar por encima de la justicia. Si se rompe una ley eterna, se debe sufrir el castigo que corresponda a esa ley.

Si siembro lo malo ¿Puedo cosechar la misericordia de Dios?

«Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado». Romanos 7:14

«Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro». Romanos 6:23

Podríamos decir entonces que los culpables de el mal y el sufrimiento de la humanidad son las acciones de cada quien. Dios creó a los seres humanos con la capacidad de elegir entre hacer el bien o el mal. Cuando tomamos malas decisiones, tenemos que atenernos a las consecuencias.