Si sientes que el sacrificio está siendo un trago amargo, recuerda que la recompensa tendrá un sabor dulce

Si algo nos enseñó Jesús es que, ganar la corona vale más que cualquier proceso, llegar a la meta vale más que cualquier abstinencia; asimismo nos enseñó que los resultados son la inspiración más poderosa para continuar, sin importar los sacrificios que debamos hacer.

La Biblia dice que «por el gozo que fue puesto delante de Jesús él pudo soportar la cruz», ¿Sabes lo que significa eso? Significa que cuando Jesús iba ensangrentado, sin fuerzas y herido de muerte hacia el calvario, en su interior él estaba viéndonos a nosotros en su reino; y eso, era el motor que lo impulsaba a seguir caminando, ante cada golpe que incrustaba los clavos en sus manos y pies, él decía nuestros nombres, y nos veía a su lado en el cielo; él sabía que su sacrificio no era en vano, era un velo roto de arriba hacia abajo en el lugar santo, era el reino de los cielos bajando a la tierra de nuevo a través del Espíritu Santo, era Dios disolviendo todos los cargos que teníamos en nuestra contra debido al pecado.

Cuando sientas que quieres rendirte, recuerda porque iniciaste a caminar con Jesús, cuando creas que el sacrificio es demasiado recuerda que la recompensa es aún mayor; y esto aplica con todo en tu vida, porque Jesús nos enseña a través de su palabra a cómo debemos llevar nuestra vida, y finalmente, cuando creas que la vida en este mundo no vale nada, recuerda que la vida en el cielo lo vale todo,